SILAO.- El papa Benedicto XVI exhortó ayer a los mexicanos "a no dejarse amedrentar por las fuerzas del mal" en un país azotado por la violencia del narcotráfico, al despedirse en el aeropuerto del Estado de Guanajuato (centro de México), cuando salió rumbo a Cuba.
"Deseo reiterar con energía y claridad un llamado al pueblo mexicano a ser fiel a sí mismo y a a ser valiente y trabajar para que la savia de sus propias raíces cristianas haga florecer su presente y su futuro. Aliento ardientemente a los católicos mexicanos, y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a no ceder a la mentalidad utilitarista, que termina siempre sacrificando a los más débiles e indefensos", expresó.
En el aeropuerto, Benedicto XVI fue despedido por el presidente, Felipe Calderón, del conservador Partido Acción Nacional; por miembros de su gabinete; por la jerarquía católica y por miles de fieles, incluyendo indígenas venidos de distintas partes del territorio.
"México lo llevará siempre en el alma. Llévese el recuerdo de las lágrimas de quienes se le acercaron y están aquejados por la violencia o por la pobreza; usted ha sembrado una semilla de esperanza entre nosotros", le dijo el mandatario azteca.
El Papa aludió los problemas de esa Nación, particularmente a la violencia que causó más de 50.000 muertos en cinco años, muchos de ellos en crímenes brutales genéricamente atribuidos al narcotráfico, pero que incluyen también a víctimas civiles inocentes.
"He sido testigo de gestos de preocupación por diversos aspectos de la vida en este amado país, unos de más reciente relieve y otros que provienen de más atrás, y que tantos desgarros siguen causando", añadió el Papa en referencia a la criminalidad, la corrupción y la pobreza. "Mi breve pero intensa visita llega ahora a su fin. Pero no es el fin de mi afecto y cercanía a un país que llevo muy dentro de mí; me voy colmado de experiencias extraordinarias", resaltó.
Cánticos
En su salida para abordar el helicóptero que lo llevó al aeropuerto para encarar su viaje a la isla gobernada por el comunista Raúl Castro, el Papa fue nuevamente celebrado por miles de fieles que batían banderas, coreaban "porras" (rimas de aliento), y le cantaban temas del folclore local como "Cielito lindo" y "Las mañanitas".
En la noche del domingo, la última que pasó en suelo mexicano, el Pontífice salió a las puertas del Colegio Miraflores de León, donde se hospedaba, para saludar a los mariachis que le daban una serenata con canciones como "El son de la negra", "Cielito lindo", "El jarabe tapatío", "El Rey" y "México lindo", y se puso un sombrero de charro color blanco. Fue recibido al grito: "Benedicto, hermano, ya eres mexicano" y "No te vayas, no te vayas". (AFP-DPA-Télam)